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La Fundación del Club. |
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El
origen del Club Atlético River Plate se remonta a la Boca y más
concretamente a la Dársena Sur. Allí, bajo un sauce situado detrás
de la carbonera de Wilson, cerca del puerto, vio la luz una de las
entidades deportivas más prestigiosas y respetadas del mundo. Sus
comienzos, sin embargo, fueron muy modestos y el nacimiento del club
fue una consecuencia directa de las dificultades económicas que
atravesaban los dos principales equipos de la zona, Santa Rosa y La
Rosales, antigua Juventud Boquense. La falta de medios llevó a los
representantes de ambos conjuntos a unir sus esfuerzos y así, el 25
de mayo de 1901 firmaron el acta de fundación de River.
La
primera comisi ón directiva estuvo integrada por Leopoldo Bard, como
presidente; Alberto Flores, vicepresidente; Bernardo Messina,
secretario; Enrique Balza, prosecretario; Enrique Salvarezza,
tesorero; Juan Bonino, protesorero, y José Pita, Enrique Zanni,
Pedro Martínez, Eduardo Rolón, Carlos Antelo y Livio Ratto, como
vocales. Leopoldo Bard, además de presidente fue designado capitán
del equipo. El vocal Enrique Zanni, por su parte, accedió con
posterioridad a la presidencia y se convirtió en el primer socio
honorario. La elección del nombre del
equipo significó el primer punto de discrepancia entre los
fundadores. Bernardo Messina propuso Juventud Boquense, Carlos
Antelo se inclinó por La Rosada, Pedro Martínez prefirió River
Plate y a Livio Ratto le pareció más propicio Forward. Tras largas
deliberaciones triunfó la propuesta de Martínez, que sin ser
consciente de ello había alumbrado un nombre que casi un siglo
después es sinónimo de grandeza, prestigio y triunfo. |
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Primeros Pasos. |
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El primer paso, como era la
fundación, ya estaba dado, pero faltaba lo más importante, llevar a
la práctica las ideas y las ilusiones de los hombres que habían
creado el club. La situación económica era tan precaria que se
tuvieron que realizar colectas, en las que colaboraron los propios
miembros del equipo, incluso para poder comprar los postes del campo
de la Dársena Sur. La identificación con la entidad era tan grande
que se dieron situaciones como la protagonizada por Bernardo Messina,
quien enfermo de fiebre tifoidea realizó un importante esfuerzo para
indicar a Enrique Zanni, que había acudido a visitarlo, dónde tenía
el dinero correspondiente a su parte de la colecta. Por todo ello,
no es extraño que hubiera que esperar al año 1905 para que River
disputara su primer encuentro oficial, correspondiente al campeonato
de tercera división. Fue el 30 de abril frente a Facultad de M edicina,
que se impuso por 3-2. Poco tiempo después, el 7 de mayo, consiguió
el primer triunfo de su historia al imponerse por 4-3 a General
Belgrano ‘A’ en la Dársena Sur. La alineación
más habitual utilizada en esa época, y que por tanto se ha
convertido en punto de referencia en el desarrollo histórico del
club, estaba formada por Moltedo, Livio Ratto, Damián Cevallos, E.
Peralta, Artemio Cárrega, Leopoldo Bard, Kitzler, Pedro Martínez,
Alberto Flores, Enrique Zanni y Bernardo Messina.
Las iniciales dificultades
económicas y la precariedad de medios se superaron con mucho trabajo
y sacrificio y los éxitos no tardaron en llegar al club. El 13 de
diciembre de 1908, River se impuso a Racing por 2-1 en el partido
decisivo para determinar quién ascendía a Primera División. Sin
embargo, el conjunto de Avellaneda impugnó el encuentro y éste hubo
de repetirse, saldándose con una indiscutible victoria de River
Plate por 7-0. Ese día formó con Luraschi, Chiappe, Politano,
Messina, Morroni, Chagneaud, García, Griffero, Fernández, Abaca
Gómez y Priano. En sólo siete años de vida, el club logró instalarse
en la élite del fútbol argentino, que no ha abandonado desde
entonces.
Su primera temporada en la máxima
categoría se saldó con un resultado brillantísimo, ya que finalizó
en segunda posición, sólo superado por el poderosísimo Alumni.
Precisamente, la única derrota cosechada por este equipo en su
camino hacia el título la sufrió ante River Plate, que se impuso por
1-0 y comenzó a ganarse de esta forma el respeto de sus rivales. En
la Copa de Honor, celebrada también en 1909, fue eliminado en
segunda ronda por Estudiantes, situación que se repitió en la Copa
Competencia, esta vez ante Newell’s. En estos años comenzaron a
ganarse la condición de ídolos los principales jugadores del
plantel, especialmente Arturo Chiappe y José Morroni. Chiappe fue un
magnífico central, que supo combinar la contundencia en defensa con
la habilidad en las incursiones ofensivas, todo ello aderezado con
un exquisita deportividad que le convirtió en uno de los futbolistas
más queridos y respetados por los aficionados. Morroni, por su
parte, puso todo su corazón y entrega al servicio de la línea media
de River y despertó la admiración incluso de los ingleses del
Swindon Town, que no tuvieron más remedio que enviarle una nota de
felicitación tras un enfrentamiento entre ambos conjuntos. |
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Las mudanzas |
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La búsqueda
de una cancha de juego fue una de las principales preocupaciones de
los máximos responsables de River en los primeros años de vida de la
entidad. El equipo jugó inicialmente en la Dársena Sur, detrás de la
carbonera de Wilson, el mismo lugar donde se fraguó el nacimiento
del club. Las condiciones del campo no eran las más idóneas para la
práctica del fútbol, pero la fe y la constancia de los propios
jugadores permitieron superar todas las dificultades y poco a poco
ese paraje abandonado fue transformándose en un pequeño estadio. Los
gerentes de la carbonera Wilson cedieron unos postes que,
atravesados por una cuerda, permitieron la construcción de las
primeras porterías, olvidando para siempre las piedras que
delimitaban hasta entonces los arcos.
Los propios miembros de la entidad realizaron colectas para recaudar
dinero y cada uno de ellos fue aportando diferentes materiales hasta
dar forma al campo de juego. Enrique Salvarezza, por ejemplo,
proporcionó el alambrado, mientras que Leopoldo Bard y Livio Ratto
obtuvieron del hospital Muñiz una caseta que hizo las veces de
vestuario. Pero en 1909, cuando River parecía definitivamente
asentado en la Dársena Sur, una orden del Ministerio de Agricultura
le obligó a desalojar el terreno, iniciando una peregrinación que le
llevó hasta Sarandí, un lugar muy alejado de la Boca y que provocó
un distanciamiento de los que hasta ese momento habían sido sus
seguidores. Con el cambio, no obstante, se mejoró en infraestructura
y al nuevo campo se le dotó de una nueva caseta y de unos
rudimentarios baños. La estancia en
Sarandí apenas duró tres años, entre 1906 y 1908, y en 1909 River
decidió regresar a la Dársena Sur, aunque no con muy buenos
resultados. El 13 de m arzo
de 1913 una impresionante tormenta desmanteló la cancha que con
tanto esfuerzo habían construido los hombres de River y el club
quedó al borde de la desaparición. Empeñados en reconstruir el
campo, la orden de desalojo dictada por el Jefe del Movimiento del
Puerto, Hardoy, les obligó irremediablemente a buscar un nuevo
estadio y durante el resto del año y 1914 River actuó como local en
la cancha de Ferro Carril Oeste. En
1915 la entidad se reencontró con su pasado y cumplió su sueño de
regresar a la Boca. En un terreno alquilado a Nicolás Mihanovich en
la Dársena Sur, concretamente entre las calles Caboto y Pinzón, se
construyó una tribuna cubierta, de 74 metros de largo por siete de
ancho, y una amplia grada, con una longitud de 120 metros, que
convirtieron al estadio de River en uno de los mejores de la época.
Ésta fue la sede de los triunfos franjirrojos hasta su traslado a
Alvear y Tagle, estadio que se inauguró el 20 de mayo de 1923 con un
triunfo por 2-1 ante Peñarol, dando inicio de esta forma a una de
las etapas más brillantes de su historia.
Conoce los diferentes estadios haciendo click
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